La ampliación del Seminario

El Seminario es aquel lugar destinado a la formación de los candidatos al presbiterado, el lugar donde se cultivan las vocaciones sacerdotales. Curiosamente, al buscar esta voz, el diccionario la incluye dentro del campo semántico de "sembrar". Podemos equipararlo con un invernadero, un lugar privilegiado donde se cuida las vocaciones, como si fuesen pequeños retoños de plantas muy delicadas. Y es que esto es así; con la vocación no se juega; es algo muy serio, y si queremos que estos tallos se conviertan un día en fuertes troncos que sostengan el árbol de la Iglesia, tenemos que cuidarlos mucho.

Volviendo un poco la vista atrás, observamos el nacimiento de la diócesis aquel año de 1991 y comprendemos entonces la urgencia que nuestro señor Obispo tenía en formar el seminario. ¡Sin pastores, la comunidad no existe! Así, en octubre del año siguiente, un pequeño grupo de seminaristas daba sus primeros pasos en Cubas de la Sagra, un pequeño pueblo al sur de la Diócesis. Fueron, sin duda, unos años inolvidables.

Pero como era de esperar, los obreros que el Señor nos dijo que pidiéramos, no tardaron en empezar a llegar. Así, aquella diminuta jardinera de Cubas de la Sagra, en las que se desarrollaban las primeras vocaciones de la diócesis, pronto se quedó pequeña. Comenzaba a vislumbrarse que estos insignificantes brotes pasarían a ser un gran vergel.
Fue entonces cuando el seminario se estableció definitivamente en el Cerro de los Ángeles, rehabilitando las ruinas que allí había de un edificio nunca terminado. De esta forma, el Seminario iba tomando consistencia al recibir nuevas vocaciones.

Se notaba que detrás de esta empresa estaba el verdadero Agricultor, aquel que sabe llevar a cabo sus planes. Está claro que el Señor no se conformaba con una pequeña plantación; él quería un gran ejército de pastores a los que poder enviar a estas tierras del sur de Madrid.

Don Rafael Zornoza Boy