Ordenaciones sacerdotales 2010
El pasado 9 de mayo, en la víspera de la festividad de San Juan de Ávila, la bondad de Nuestro Dios se manifestó en otros diez nuevos sacerdotes. Misterio del Amor Divino, porque el Buen Dios ha bendecido y sigue bendiciendo a nuestra diócesis con abundantes vocaciones, jóvenes dispuestos a dar su vida por Jesucristo, por el Evangelio y por la expansión del Reino de Dios a aquéllos que lo quieran acoger a través de sus palabras y obras.
La noche anterior, en la ermita del Cerro, todo los seminaristas acompañamos a los diáconos en vigilia de oración pidiendo por su ministerio sacerdotal. En esta sencilla ceremonia D. Carlos, nuestro rector, bendijo las casullas y estolas con las que se revestirían al día siguiente, invocamos al Señor por ellos y escuchamos el testimonio de Julián Lozano, uno de los ordenandos, sobre sus vivencias en el Seminario.
La celebración de las ordenaciones contó con el Coro Diocesano que amenizó la celebración y ayudó a participar intensamente. El Seminario se esforzó en que la celebración fuera lo más agradable posible para las familias y la Iglesia que allí estaba convocada para vivir este gran regalo que Dios nos hacía en estos nuevos sacerdotes.
D. Joaquín, nuestro Obispo, en todo momento acompañado de D. Rafael, su Auxiliar, y de D. Carlos, nuestro rector, recordó en su homilía a los nuevos ordenados cómo ser santos sacerdotes en un mundo que necesita más que nunca a Dios. Nos mostró la belleza del sacerdocio ministerial, apuntando a su propia experiencia de 41 años como presbítero. Nos indicó que han sido los años más felices de su vida, por los cuales no podía dejar de dar gracias a Dios. Respondió a la pregunta que surgió en el corazón de todos nosotros: ¿cómo se llega a tantos años de fidelidad? Agarrándose fuertemente a “Jesucristo, nuestra piedra angular y centro de nuestra vida: sólo cimentados en Él y unidos a Él, encontraremos el sentido de toda la vida sacerdotal, nuestra felicidad y nuestra vida, siempre en compañía de María, nuestra Madre que intercede por nosotros y por la cual el Señor nos concede gracias abundantes”.
Desde el Seminario, nos unimos a las palabras de nuestro Obispo, y os pedimos que recéis por estos diez nuevos sacerdotes y por los cincuenta que aquí nos preparamos para serlo. Que el Señor nos conceda un Corazón Sacerdotal como el Suyo.
Miguel Díaz
Nuestro rector D. Carlos: doctor en Teología
El pasado día 22 de abril, nuestro rector D. Carlos Díaz Azarola defendió su tesis “Henri de Lubac: mística del don y de la libertad” en la Facultad de Teología San Dámaso de Madrid. El tribunal estaba compuesto por D. Gabriel Richi, que presidió el tribunal; D. Gerardo del Pozo, director de la tesis; D. Manuel Aroztegi, censor; y D. César Izquierdo y D. Juan Carlos Carvajal, vocales.
Acompañaban al doctorando nuestros obispos D. Joaquín y D. Rafael, sus padres, familiares, amigos y un gran número de seminaristas. D. Carlos hizo una brillante disertación en la defensa de su exposición y refutó con mucha claridad a las objeciones y preguntas propuestas por el tribunal.
La comunidad del Seminario de Getafe da la enhorabuena a D. Carlos por su título de doctor en Teología. Pedimos al Señor que sobre todo sea santo y sabio en los misterios de Dios.
José Manuel Ramos
Javierada 2010
En el último fin de semana del mes de abril, todos los seminaristas participamos en la Javierada organizada por la Delegación de Juventud junto con cerca de 700 jóvenes de la diócesis. La mayoría de nosotros acompañaba a los jóvenes de las parroquias en las que nos encontramos de pastoral los fines de semana.
En el trayecto, hubo tiempo para las presentaciones, para la distribución de las tareas, para rezar Vísperas y el Santo Rosario, para cantar y para reflexionar sobre la peregrinación que comenzábamos bajo el lema: “Entra en el gozo de tu Señor” . Al llegar a nuestro destino, el Seminario de Tarazona, donde disfrutamos de una velada divertida, rezamos Completas y pasamos la noche.
A la mañana siguiente, tras desayunar y preparar la mochila, nos subimos a los autobuses para desplazarnos al punto donde comenzaríamos la marcha a pie. Las casi cinco horas de marcha también estuvieron repletas de actividad (cantamos, rezamos el Rosario, nos conocimos más, caminamos en silencio), aunque si tuviera que destacar una cosa, sin duda sería que fue un tiempo de Reconciliación. Los sacerdotes, caminando por el lado opuesto al resto del grupo, estuvieron a disposición de los jóvenes para administrar el sacramento del Perdón. Sin duda, fue un momento en el que la peregrinación interior se hizo más patente.
Al llegar a Javier, llenos de gozo, tras un tiempo de descanso, visitamos la Basílica construida en el lugar donde nació San Francisco Javier y celebramos todos juntos la Eucaristía, presidida por D. Rafael.
Una vez finalizada la Misa nos distribuimos en los distintos lugares de descanso. Tras la cena, nos reunimos de nuevo en la explanada frente al Castillo de Javier para disfrutar de una breve velada que dio paso a uno de los momentos que más huella dejaron en los jóvenes, la Hora Santa, en la que cada uno pudo estar a solas con el Señor.
El domingo lo comenzamos escuchando a un jesuita que tuvo la amabilidad de explicarnos la historia del Castillo de Javier y rezando Laudes en la explanada.
A continuación, visitamos el castillo y pudimos rezar frente a la preciosa talla del Cristo de Javier.
A media mañana, nos trasladamos a Zaragoza. Después de la comida y los helados celebramos la Eucaristía en la Basílica del Pilar, presidida por D. Joaquín María, que nos invitó a la peregrinación europea de jóvenes a Santiago de Compostela, en la que participaremos este próximo verano.
Tras la Eucaristía, nos despedimos de la Virgen del Pilar, e iniciamos el viaje de vuelta. De regreso, los jóvenes pudimos compartir personalmente la experiencia vivida de comunión y de encuentro con Cristo Vivo y Resucitado. Os pedimos oraciones para que los frutos de esta Javierada perduren.Carlos Hernández
Simposio de teología
El pasado mes, un grupo de seminaristas de los cursos de 5º y 6º asistimos al XXXI Simposio Internacional de Teología celebrado en la Universidad de Navarra durante los días 14, 15 y 16 de abril. El tema del Simposio era “Conversión cristiana y evangelización”. El tema fue abordado desde distintas perspectivas: conversión cristiana en el arte, en los primeros siglos, análisis de testimonios de conversión a través de la caridad cristiana, la política, etc.
Durante esos tres días nos alojamos en Seminario de Pamplona, donde compartimos nuestra común vocación con los 14 seminaristas y formadores de este seminario, que nos dieron un excelente testimonio de santidad sacerdotal.
En conclusión, nos quedamos con la idea de que la conversión es una llamada urgente a todos y cada uno de nosotros, un regalo inmerecido, un proceso por el que Dios engendra al hombre a una vida nueva.
Juan Manuel González


